¿Por qué se habla de vinos «no binarios»?

En un mundo en el que lo suave y aterciopelado no siempre es femenino y lo masculino no tiene porqué ser invasivo y poderoso, ¿aún tiene sentido el lenguaje tradicional para comunicar el vino?

 

Descubriendo el mundo de los vinos «no binarios»

 

 

Comunicando el vino desde mitologías obsoletas

Hace tiempo que el género de las sensaciones gastronómicas está sobre la mesa y el vino es uno de los productos alimentarios que más bebe de este imaginario.

Y es que, no solo tenemos referencias concretas que venden masculinidad o feminidad tradicional, sino que hay marcas enteras que evocan estas estéticas. Unas estéticas que cada vez están más desvinculadas de la realidad a pie de calle.

* Hago un pequeño inciso para aclarar que entenderemos «estéticas» como conjunto de imágenes portadoras de narrativas que transmiten valores y maneras de entender el mundo.

Así, cabe preguntarnos, ¿sigue teniendo sentido hablar de «vinos masculinos» y «vinos femeninos» en el mundo de hoy?

Lenguaje tradicional vinícola: Qué se entiende por «vinos femeninos»

El imagnario de la feminidad se trasladó al mundo del vino describiendo vinos con cualidades como:

  • suavidad
  • redondez
  • dulzura
  • finura
  • elegancia
  • delicadeza

 

Así, no solo se llamaban «vinos femeninos» a vinos en los que encontrábamos estas sensaciones, sino que se empezó a imaginar que además eran los preferidos de las mujeres.

Sobra decir que esto es pura ficción, los motivos dan para otro post.

 

Lenguaje tradicional vinícola: Qué se entiende por «vinos masculinos»

Del mismo modo, el imaginario de la masculinidad se plasmó en los vinos que presentaban cualidades como:

  • firmeza
  • potencia
  • fuerza

Al igual que sucedió con los «vinos femeninos», se especuló que los vinos con estas cualidades eran los preferidos por los hombres.

Dado que el gusto tiene una dimensión cultural y que las fronteras entre lo que entendíamos como «femenino» y «masculino» se desdibujan, ¿necesitamos un nuevo lenguaje para el mundo del vino?

 

Qué son los vinos no binarios

Los vinos binarios nacen y se comunican desde el dualismo excluyente. Es decir, su carácter, tipología o clasificación se basan en una especie de «negación» del contrario, del que son su opuesto.

  • Dualismo de género o binario de género: Vino femenino/ vino masculino.
  • Dualismo socioeconómico o binario socioeconómico:​​​ Vino del viejo mundo / vino del nuevo mundo.
  • Dualismo de procedencia o binario de procedencia: Rioja/ Ribera.

 

En este sentido (y, paradójicamente, en su oposición) surgen los vinos no binarios.

Los vinos no binarios son vinos que nacen y se comunican desde narrativas no duales. Es decir, ponen el foco en otras  experiencias gastronómicas más allá de:

  • Vino femenino VS vino masculino
  • Vino del viejo mundo VS vino del nuevo mundo
  • Rioja VS Ribera

 

Aquí van algunos ejemplos:

  • La historia y motivaciones de las personas que piensan, diseñan y/o trabajan el vino.
  • La historia de la marca de vino.
  • La historia de la marca de la bodega.

 

El «obstáculo» con el que se pueden encontrar las bodegas y negocios en torno al vino es que para articular estas nuevas narrativas toca pasar por un proceso en el que emergen muchas preguntas que no siempre tienen fácil o inmediata respuesta.

Es decir, toca trabajar la marca. Toca hacer branding y cuestionarse:

  • ¿Quiénes somos?
  • ¿Cuál y cómo es el contexto en el que nos movemos (target, mercado…)?
  • ¿Qué valoramos y de qué nos queremos alejar?

 

Estas son algunas preguntas iniciales para poder descubrir y comunicar el vino en el contexto de la nueva gastronomía o gastronomía del significado.

 

Resignificando el vino

Poco a poco nos vamos dando cuenta de que lo que comemos y bebemos tiene un impacto en nuestro entorno, en nuestra salud, la manera en la que nos sentimos e interactuamos con los demás.

Así, nos encontramos con marcas gastronómicas que pueden compartir (o no) nuestros valores.

Existen infinidad de valores, maneras de ponerlos en práctica a través de acciones reales y formas de comunicarlos a través de la construcción de narrativas.

Quizás, para hablar de vinos no binarios solo haya que cambiar la manera en la que observamos el vino:

  • Si una bodega hace vinos suaves, delicados y redondos, quizás ya no quiera evocar «vinos femeninos». Quizás, tras un proceso de branding, descubra que quiere asociar estas características a otra idea. Por ejemplo, hablándonos de cómo rodeándonos de belleza somos más felices y contribuimos a una sociedad mas amable. Quizás quiera hablarnos de la dimensión artística de la vida.
  • Si una bodega hace vinos potentes y con carácter, puede que no quiera evocar «vinos masculinos». Puede que, tras un proceso de branding, descubra que está aquí para invitarnos a explorar nuestro lado más fuerte y poderoso. Puede que quiera hablarnos de un encuentro con una dimensión de nuestra personalidad.

 

Mi apuesta: describir el vino en base a la cultura de nuestro target

Todos consumimos gastronomía. Es algo obvio, pero parece que lo olvidamos cuando toca construir la narrativa de una marca gastronómica. Nuestro género, generación y profesión cada vez aportan matices más dispares a nuestros gustos gastronómicos.

Por eso hoy, a la hora de armar narrativas, tiene más sentido centrarse en los valores:

  • ¿Qué es importante para mí y para las personas a las que me voy a dirigir?
  • ¿Qué valoramos en nuestro día a día?
  • ¿Qué ideales nos mueven?

 

Quizás así descubramos que hablar de vinos masculinos o femeninos sea, cuanto menos, irrelevante.


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Pepa Cartini
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