Cómo enfocar tu storytelling según tu personalidad

Si estás en proceso de formular tu storytelling quizás te preguntes por dónde empezar o cómo enfocar tu historia. En este post exploro 2 vías muy distintas para crear relatos según tu personalidad y según los elementos narrativos de los que dispones. ¿Me acompañas?

 

Storytelling deductivo VS storytelling inductivo

 

¿Las historias se deducen o se inducen?

En el mundo hay dos tipos de personas: las que son lo más sacando conclusiones de lo que observan y las que imaginan como nadie lo que (desde su visión) aún está por llegar.

Ambos son igual de válidos. Eso sí, sus procesos creativos son radicalmente opuestos. También a la hora de configurar sus relatos: mientras las primeras los deducen, las segundas los inducen.

Pero entonces, ¿cuál es el proceso para crear el storytelling de un proyecto/idea/marca?

¡Exploremos ambas opciones!

 

Historias que se deducen:

En este caso, el relato se formula con elementos ya existentes. Vamos, que la historia es una conclusión a partir de hechos.

Se trata del clásico «conecting the dots» de Steve Jobs. Sucede cuando observas los elementos que ya tienes claros o el camino que ya has recorrido y dices «Ostras, si es que todo me ha llevado a este momento, a esta historia, no podía ser de otro modo».

De modo que, puedes deducir una historia cuando ya tienes elementos narrativos como: idea o proyecto a desarrollar, beneficios de tu idea, público al que va dirigido.

Este tipo de historias suelen ser más:

  • Conservadoras: parten de elementos que ya existen en el mundo en el que se fraguan.
  • Tradicionales: siguen o refuerzan hábitos existentes.
  • Clásicas: parten de fórmulas ya conocidas por el público, por lo que son más fáciles de aceptar, creer y adoptar.

 Por eso, encontramos en los relatos deductivos estas características:

  • Mantienen el estatus quo.
  • Son ideales para la masa o mayoría.
  • Se enmarcan en la cultura mainstream.

Por lo tanto, si quieres deducir tu historia, relato o storytelling, es imprescindible que tengas claros algunos elementos como:

  • Idea detallada del proyecto que quieres poner en marcha.
  • Audiencia, público o target al que va dirigida tu idea.
  • Beneficios de tu idea para tu público.

Pero, ¿qué pasa cuando aún no tienes estos elementos, pero sientes o intuyes que has de seguir un camino que aún no sabes a dónde te lleva? En ese caso, te presento a las:

Historias que se inducen

El relato se formula con elementos que quizás aún no existen pero son intuidos por una persona o grupo de personas. Solemos llamar a estas personas «visionarias».

Este tipo de historias suelen ser más:

  • Innovadoras: Parten de elementos que aún no se han manifestado en un contexto, solo están en la mente de una o pocas personas.
  • Sorprendentes: rompen con lo establecido.
  • Vanguardistas o modernas: parten de fórmulas aún desconocidas por el público, por lo que son más difíciles de aceptar, creer y adoptar.

 Por eso, encontramos en ellas estas características:

  • Promueven una ruptura con el orden establecido.
  • Son ideales para innovadores y adoptadores tempranos.
  • Se enmarcan en una cultura vanguardista.

Si quieres inducir tu historia, relato o storytelling, es imprescindible que tengas claros algunos elementos como:

  • Propósito, visión y/o misión
  • Valores que te mueven

 

Storytelling deductivo y storytelling inductivo, ¿cuál elegir?

Ahora que conocemos estos dos tipos de historias, la pregunta es: ¿por cuál decantarnos?

Como ya habrás deducido ;), las historias deductivas suelen suceder de manera más natural. Son menos arriesgadas, encajan mejor en el mundo, tienen menos resistencia al entrar en el mercado y suelen generar más beneficios orgánicos en menos tiempo.

Sin embargo, suelen contar con una mayor competencia, por lo que es más difícil que destaquen y también suelen tener menos recorrido, es decir, suelen quedarse obsoletas antes.

Este tipo de historias te sentarán como un guante si eres una persona creadora más cauta, tradicional y que se mueve bien en situaciones conocidas.

Por otro lado, las historias inductivas son todo lo contrario: innovadoras, arriesgadas, sorprendentes, algo más difíciles de encajar  en el mundo, también suelen encontrar mayor resistencia al entrar en el mercado y tardan más en generar beneficios de manera orgánica.

Eso sí, tienen un largo recorrido ya que tienen por delante toda la curva de difusión de innovaciones. Mientras al principio solo serán aceptadas por las personas más innovadoras y adaptadores tempranos («early adoptes)», más tarde (si todo va bien), llegarán a la mayoría.

Historias con estas características te irán como anillo al dedo si eres una persona creadora que se mueve bien en contextos de incertidumbre y tiene un carácter más visionario, así como la necesidad de abrir caminos, encontrar nuevas soluciones y soñar con un futuro mejor.

 

Aterrizando el storytelling deductivo y el storytelling inductivo

En la realidad las cosas pocas veces son blancas o negras (sorpresa). Por eso, si llevamos a la práctica estos dos tipos de historias o procesos creativos, veremos que rara vez se dan de forma absoluta en un proyecto. Es decir, las historias suelen tener grados deductivos e inductivos.

Aún así me parece útil mantener a la vista estas dos ideas para tomar conciencia del tipo de historia que podemos formular en cada momento y qué tipo de proceso de creación de storytelling encaja mejor con nuestra personalidad.

Y tú, ¿ya sabes qué enfoque narrativo encaja mejor contigo y tus proyectos actuales?

 


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Pepa Cartini
hola@pepacartini.com

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