Cómo activar tu imaginación creativa tomando consciencia de tus sensaciones gastronómicas

El exceso de teoría puede ahogar tu creatividad. En el post de hoy te cuento una manera sencilla de conectar con tus sensaciones gastronómicas. Puedes usar esta técnica para escribir copy gastronómico y como forma de meditación.

 

Cómo activar tu imaginación creativa tomando consciencia de tus sensaciones gastronómicas.

 

 

¿La imaginación está sobrevalorada?

La imaginación nos ha traído hasta aquí como especie. 

Es la capacidad de visualizar y dar forma a algo inexistente hasta entonces. Sin ella, no existiría el helado de vainilla, el plátano frito ni los buddha bowls.

Claro que esta idea, como todas, tiene sus matices. 

Creatividad racional, creatividad sensorial

Tanto la imaginación como la creación se alimentan de imágenes, sensaciones, recuerdos… que ya existían.

Por eso habrás escuchado eso de que ninguna idea es 100% original, sino que bebe de fuentes que quizás nadie antes conectó. 

Es por eso que los expertos en creatividad suelen recomendar beber mucho y, a ser posible, de diversas fuentes . Esta idea inunda Internet. 

Pero hay algo que suele pasarse por alto y que hoy quiero compartir contigo a modo de barquita hinchable. 

Y es que llega un momento en el que tanta información, prácticas, ejercicios… lejos de volvernos más creativas, nos ahogan.

Esto sucede porque solo nutrimos la parte racional de la creatividad y olvidamos la sensorial.

Sigue leyendo, en breve te cuento cómo puedes alimentar tus sentidos a través de la gastronomía para evitar bloqueos, agotamiento y sequía creativa.

Cómo activar tu imaginación creativa tomando consciencia de tus sensaciones gastronómicas

Existen diferentes tipos de imaginación. La imaginación creativa utiliza imágenes no percibidas, es decir, producidas por nuestra mente, con el objetivo de dar vida a una idea.

Esta idea puede ser más o menos plástica y concreta o subjetiva y artística. Ambas nos sirven en el campo de la gastronomía.

Lo que haremos hoy es tomar diferentes alimentos como «superficies elementales».

Una superficie elemental es un elemento que despierta imágenes y sensaciones en nuestra mente si lo observamos con atención durante el tiempo suficiente. Se trata de un término acuñado por el Surrealismo, aunque la idea es trasversal a diferentes campos profesionales y momentos históricos.

Los humanos hemos utilizado y utilizamos «superficies elementales» para producir arte, escribir textos publicitarios, meditar, entrar en éxtasis religioso, conectar con nuestro inconsciente o como desencadenante de un sinfín de experiencias visionarias.

Así, la superficie elemental es un soporte para avivar la imaginación y ver escenas donde a simple vista no hay nada.

5 ejemplos de superficies elementales:

  • Una mancha en la pared: Leonardo da Vinci animaba a sus alumnos a sentarse ante una mancha en la pared hasta que comenzaran a ver otra cosa.
  • Posos del café: La cafeomancia es una técnica de interpretación de las imágenes simbólicas que los posos del café dejan en un plato.
  • Prueba de Rorschach: técnica proyectiva de psicodiagnóstico creado por Hermann Rorschach para evaluar la personalidad a partir de lo que alguien proyecta en una imagen abstracta.
  • Cartas del tarot: Aquí las superficies elementales son las cartas del tarot que sugieren diferentes historias a quien las mira.
  • Nubes: Seguro que alguna vez te has entretenido en ver figuras en las nubes. Otra manera de activar la imaginación, en este caso, a través de la naturaleza.

Un método sencillo para utilizar alimentos como superficies elementales

La vista no es el único sentido con el que podemos trabajar cuando de superficies elementales se trata. También podemos involucrar otros sentidos como el olfato, el tacto, el oído y el gusto.

Lo que nos distancia de conectar con las sensaciones que nos brindan nuestros sentidos a menudo es la mente. Su incesante runrún hace que nos perdamos la mitad de la experiencia que vivimos.

Aquí te muestro los 5 pasos para activar tu imaginación creativa tomando consciencia de tus sensaciones gastronómicas:

#1 Calmando la mente

La clave para avivar la imaginación a través de las sensaciones gastronómicas, es calmar antes la mente.

Suelas meditar o no, calmar la mente es algo que cuesta. Sobre todo a las personas que vivimos en ciudades y ocupamos todo nuestro tiempo en «hacer cosas».

Pero que sea difícil no quiere decir que sea imposible.

Te propongo algo muy sencillo: nada de cerrar los ojos y emprender la tarea titánica de no pensar en nada. Mejor, deja los ojos abiertos y siéntate en un lugar cómodo y lo más tranquilo posible.

Después, toma consciencia de tu respiración. No tienes que hacer nada. Solo fíjate en cómo el aire entra por tus fosas nasales, llega a tus pulmones y emprende el camino de vuelta al exterior.

Quizás te des cuenta de que el aire entra más frío y sale más cálido. O a lo mejor caes en la cuenta de que el aire entra con más facilidad por una fosa que por otra.

Notes lo que notes, está bien.

Solo sigue respirando, nada más.

 

#2 Tomando consciencia de las sensaciones de tu alrededor

Ahora que quizás hayas bajado un poco las revoluciones, fíjate en las sensaciones que te brinda tu alrededor.

  • ¿Dirías que la temperatura es fría o cálida?, ¿o simplemente es agradable?
  • ¿Qué sonidos escuchas? Comienza por los más cercanos (tu respiración, las tuberías, los vecinos…) hasta llegar a los más lejanos (coches, pájaros, más vecinos…)
  • ¿A qué huele? Quizás sientas el aroma a los materiales que te rodean, a perfumes, suavizantes, pintura, comida, café, pan tostado…
  • ¿Qué sensaciones tienes en tu paladar?, ¿aún saboreas la pasta de dientes o tu última comida?, ¿tienes la boca hidratada o seca?, ¿cómo sientes tus encías?

 

#3 Poniendo el foco en tu superficie elemental

Ahora que has tomado consciencia de todas las sensaciones que te acompañan, te propongo focalizar tu atención en el alimento que has elegido para este ejercicio.

Hagamos un repaso por tus sentidos:

  1. Vista: ¿De qué color es? Si tiene varios colores, ¿cómo se combinan?, ¿pasan de forma gradual de uno a otro, se entremezclan, se superponen…?, ¿cómo es la textura a simple vista?, ¿parece suave, rugosa…?, ¿a qué te recuerda?, ¿conoces más alimentos o materiales con una textura semejante?
  2. Olfato: Acérate e inspira. ¿a qué huele? Trata de poner nombre a las sensaciones que te llegan. Repite tantas veces como sea necesario. Ahora mueve el alimento un poco para que desprenda algo más de aroma. ¿A qué te recuerda lo que hueles?
  3. Tacto: ¡Hora de tocar! Empieza a modo de caricia. ¿la textura corresponde a lo que te contaban tus ojos hace un momento?, ahora mueve el alimento en tus manos. ¿Qué otras texturas revela?, ¿a qué te recuerdan?
  4. Sonido: Golpea, agita o remueve el alimento cerca de tu oido. ¿Sabías que sonaba así?, ¿cómo describirías el sonido?, ¿hay algo en tu día a día que suene parecido?
  5. Sabor: Fíjate en todas las sensaciones que ya te ha brindado el alimento y aún no lo has probado. Pruébalo y repite los puntos 2, 3 y 4, pero ahora desde dentro de tu boca. ¿Las sensaciones coinciden con lo que te contaban tus sentidos desde el exterior?, ¿qué aromas encuentras?, ¿a qué te recuerda?

 

#4 Deja volar tu imaginación más allá del bien y del mal

Ahora, sigue sumergiéndote en las sensaciones que te han llegado. Sigue tocando, oliendo, saboreando, observando… Deja que el mundo a tu alrededor desaparezca.

Lo único que existe eres tú y tu alimento. Tú y tu superficie elemental.

Deja volar tu imaginación, juega, suelta riendas, diviértete.

Permite que las sensaciones lleguen hasta ti.

 

#5 Volviendo a la tierra

Cuando hayas terminado, vuelve a centrarte en tu respiración. Después, toma consciencia de las sensaciones a tu alrededor (vuelve a sentir que hace un poco de frío, que el perro del vecino corretea por el pasillo, que el niño del 5º juega con la pelota o que los coches casi sobrevuelan la carretera…).

En caso de que tu objetivo sea encontrar palabras para tu superficie elemental, anota las sensaciones que has sentido. No te dejes ningún detalle, será una base con la que trabajar más adelante.

 

Encontrando superficies elementales gastronómicas

Como ves, podemos usar cualquier alimento como superficie elemental. Es cierto que frutas y verduras son especialmente interesantes. Cuanta más variedad utilices, más afinarás tus sentidos y tu capacidad para comunicar sensaciones.

Y hasta aquí la idea de hoy para mejorar también tus habilidades de copywriting gastronómico.

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Pepa Cartini
hola@pepacartini.com

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