Economía creativa: el secreto para crear proyectos gastronómicos más valiosos

Aumenta el valor de tu proyecto gastronómico trasladándolo al contexto de la economía creativa

La economía creativa es una herramienta de desarrollo económico. Se basa en la generación de valor a través de ideas y conocimiento. Es el único sector que crece (y mucho) también en tiempos de crisis.

En el post de hoy te voy a contar cómo puedes agarrar tu proyecto gastronómico por el mango y llevártelo al contexto de la economía creativa para crear una simbiosis que te haga crecer: cuanto más valor aportas, más valor tendrá tu proyecto.

¿El secreto? Emplear la creatividad de forma estratégica.

Empecemos entendiendo el contexto en el que vivimos hoy:

 

Con la comida sí se juega

Nos ponemos finos a reallity shows de cocinaasistimos a cursos de fotografía gastronómica para desarrollar nuestra creatividad, llenamos nuestra casa de libros y revistas repletas de comida…

¿Qué tienen en común todas estas acciones?

En un mundo en el que nos debatimos entre salir a comer o quedarnos en casa viendo el último documental gastronómico de Netflix, la respuesta está clara: En nuestras múltiples formas de interactuar con la comida existe también una motivación (re)creativa. Está ligada a la expresión de quiénes somos y quiénes nos gustaría ser y envuelve nuestro día a día casi sin darnos cuenta.

Los sectores que componen la economía creativa lo saben y esto les permite crecer más que ningún otro. Sobreviven a crisis, crecen en la adversidad y están presentes en la vida de cada uno de nosotros.

¿Cómo lo consiguen? Quédate, hoy nos sentamos a la mesa con la economía creativa.

 

La gastronomía como ingrediente de la economía creativa

Fotografía de Fragmento Universo para Pepa Cartini

 

 

Entender la economía creativa en 10 bocados:

Qué es:
La economía creativa es una herramienta de desarrollo económico que se fundamenta en la generación de valor a través de ideas y conocimiento.

Cuándo surgió:
El término fue expuesto por primera vez en 2001 por el autor John Howkins en su libro «La economía creativa: Transformar una idea en beneficios».

Por qué se caracteriza:
Su actividad se desarrolla dentro de la cultura, fusionándola con la economía.

Crecimiento:
Entre 2002 y 2011 la exportación de servicios creativos creció en el mundo un 134%.

Valor:
En 2011 alcanzó los 4,3 billones (millones de millones) de dólares: dos veces y media los gastos militares del mundo.

Curiosidad:
El comercio de servicios creativos crece 70% más rápido que el de bienes creativos gracias al internet.

La clave:
Los consumidores ya no demandan productos, sino experiencias. Sobre todo los milenials (78%).

El futuro:
La digitalización, la robotización y la automatización van a acabar con los empleos tradicionales en los próximos años. No así con los relativos a la economía creativa, de los que se salvan un 80%.

Qué disciplinas comporta:
Es  una herramienta multidisciplinar: Para la UNESCO existen 6 sectores distintos en los que se desarrolla la economía creativa:

    • Herencia cultural:
      • 1.1 Patrimonio natural y cultural: productos derivados y servicios de museos, paisajes culturales, sitios arqueológicos e históricos y gastronomía.
    • Creatividad y medios:
      • 2.1 Artes visuales y artesanía: pintura, escultura, artesanía y fotografía.
      • 2.2 Libros y prensa: libros, periódicos, otros materiales impresos, ferias de libros y bibliotecas.
      • 2.3 Medios audiovisuales y creativos: filmes y videos, radio y televisión, podcasting, mainstreaming, juegos de video y animación.
      • 2.4 Presentaciones artísticas y celebraciones: artes escénicas, música, festivales, festividades y ferias.
    • Creaciones funcionales:
      • 3.1 Moda, diseño gráfico, diseño interior, paisajismo, servicios de arquitectura y publicidad.

 

Tiene nombre de pila:
Los políticos colombianos Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez han denominado a la economía creativa «economía naranja», porque el color naranja:

        • Se suele asociar con la creatividad, la cultura, la identidad y la gastronomía.
        • Los artistas del antiguo Egipto usaban un pigmento de este color para adornar los jeroglíficos de las tumbas de los faraones.
        • En occidente se asocia con el entretenimiento, con lo no convencional y la extroversión.
        • Baco, el dios del vino y patrón del teatro, aparece en las pinturas vestido de naranja.
        • En las religiones orientales tiene un significado de transformación. En el hinduismo, por ejemplo, es el color de la ropa de los sadhu, los hombres santos que recorren el mundo.
        • El chacra naranja es el abdomen, centro creativo del ser humano.
        • Para los pueblos nativos de América del Norte es el color del aprendizaje y el liderazgo.
        • Para los Tupac-Katari de Perú es el color de la sociedad y la cultura.
        • Es un color que se asocia con el fuego, haciendo referencia al fuego creativo y el fuego del amor.

 

Bien, y ahora que nos hemos situado en el mapa, vayamos con el segundo plato: ¿qué tiene todo esto que ver con la gastronomía? Dentro texto:

 

La gastronomía crece como un buen bizcocho en el horno de la economía creativa

Quizás fue Julia Child quién preparó el terreno con su propuesta de valor bien definida y conectada con su tiempo: «cocina francesa para las amas de casa estadounidenses».

Sea como sea, su labor fue solo el comienzo.

Más tarde llegarían Jamie Oliver («comida de verdad para todos»), Carlos Arguiñano («cocina fácil y deliciosa para las amas de casa españolas), Ferran Adrià («trascendiendo los límites de la cocina»), Master Chef («tú también puedes ser un chef»)…

En los últimos 50 años hemos asistido a una explosión de contenidos recreativos dentro de la industria gastronómica que ha desembocado en las cifras que manejamos en 2019. Ojo al dato:

 

¿Qué tienen estos contenidos para resultar tan golosos?, ¿por qué no dejamos de consumirlos?, ¿qué nos aportan?

La respuesta está en el efecto del storytelling, veámoslo:

 

DEL VALOR REAL AL VALOR SIMBÓLICO

Si hay algo en lo que todas las definiciones de storytelling están de acuerdo es en el valor simbólico que otorga la narrativa a una causa, producto, servicio o idea.

Ese valor simbólico (enseguida vemos un ejemplo), no solo nos aporta grandes dosis de felicidad, también hace que conectemos de una forma especial con personas y marcas que nos inspiran hasta el punto de influir en nuestro comportamiento.

Un excelente ejemplo de valor simbólico dentro de la gastronomía podemos encontrarlo en el mundo del vino:

Y es que llegados a un punto, el valor real de un vino no sube más. Es el que es: la uva, su cuidado y vendimia no han podido ser mejores, la forma de vinificarla tampoco y en la crianza y guarda no ha habido ningún contratiempo.

¿Qué hace entonces que se lleguen a pagar más de 300.000 euros por una botella de vino?

 

La respuesta está en las historias y los mensajes que transmiten, es decir, en la narrativa.

 

Las historias crean un imaginario capaz de provocar emociones que aumentan el valor de un proyecto, producto o un servicio. A veces,  hasta tal punto de fusionarse con la cultura: las historias dejan de ser de quién la emite para ser de todos:

  • Se mezclan con la cultura de todo un país, como el toro de Osborne.
  • Pasan a formar parte de una comunidad que gira alrededor de una temática, como La Venta de Vargas, estandarte de artistas como Manolo Caracol, Camarón de la Isla o Manzanita que aún hoy sigue siendo lugar de peregrinaje de muchos flamencos.
  • Se convierten en un movimiento (la quinoa, la chía, los aguacates… abanderados de diferentes dietas que giran alrededor del culto a la salud en Instagram).

 

Todas estas historias hablan de quiénes somos, quiénes nos gustaría ser y todo lo que podríamos lograr. Por eso nos enganchan.

La cuestión es que con la democratización de Internet, la dinámica del 2.0 y el fácil acceso a medios creativos como cámaras de fotos, blogs, cuentas de instagram… todo emprendedor y pyme puede compartir su historia para conectar con su audiencia, atraer y fidelizar clientes, aumentar el valor de su proyecto… y crear cultura.

Hoy tenemos un enorme poder para construir el mundo que queremos a través de los mensajes que lanzamos.

Te cuento cómo emprendedores gastronómicos y pymes pueden contar su historia y enmarcar su proyecto en la economía creativa.

 

DESARROLLAR UN MENSAJE ES LA CLAVE PARA ENMARCAR UN PROYECTO EN LA ECONOMÍA CREATIVA

En los últimos años se ha desarrollado casi una obsesión por la comunicación, pero pocos se han preguntado qué comunicar, qué ofrecer al mundo, cuál es su mensaje.

Así nos encontramos con proyectos que brillan de lejos y se desinflan de cerca. Comunicar sin tener un mensaje es entretenimiento que se desvanece pronto.

Siguiendo con el ejemplo del vino, los hay bien aromáticos que prometen una experiencia que nunca sucede. Vinos que se desvanecen en cuanto tomamos un sorbo.

Otros, sin embargo, nos regalan su esencia aún cuando ya no los abrazamos con nuestro paladar. Nos siguen hablando. Nos cuentan cómo fueron elaborados, el tiempo que pasaron aprendiendo de la madera y su etapa de reposo antes de llegar a nuestra copa. Tienen una historia que contar.

Tener claro cuál es tu mensaje es ser como ese vino que sigue hablando cuando parece que ya ha desaparecido. Comunicar sin esa claridad te acaba convirtiendo en aquel que promete mucho en copa, pero desaparece al primer trago.

En resumen:

 

Del valor simbólico al valor real gracias al storytelling

Cuando un proyecto gastronómico (un restaurante, una escuela de cocina, una fotógrafa gastronómica, una nutricionista, diseñadora, empresa de catering, etc.) decide apostar por la creación y comunicación de su mensaje, aumenta su valor simbólico gracias a la transmisión de ideas y conocimiento valioso. Y así aumenta su valor real.

Esa es la forma de contextualizarlo en la economía creativa, un sector que no para de crecer.

Pero, ¿cómo trasladar tu proyecto gastronómico a ese contexto?

A través del copywriting gastronómico aplicado al branding.

El copy es una herramienta que tradicionalmente se ha utilizado para el desarrollo y comunicación de ideas de forma persuasiva por parte de agencias y creativos, pero con la llegada de Internet y la democratización de la creación de contenidos, emprendedores y pymes también pueden hacer uso de él para trasladar sus proyectos al contexto de la economía creativa. Y no de cualquier forma, aquí está la clave:

 

Lo que te propongo es emplear técnicas de copywriting gastronómico para crear y comunicar mensajes que crean
valor económico a través del valor cultural

 

La narrativa como arma de doble filo en la economía creativa

El proceso de creación de una narrativa que nace de valores auténticos ayuda a alinear todo un proyecto.

No se rata de construir un storytelling solo con palabras, sino con significado. Ese es el verdadero valor de la narrativa. Ese es el valor de enmarcar tu proyecto gastronómico en el contexto de la economía creativa.

En el libro que estoy escribiendo te enseño paso a paso cómo crear y comunicar significado real. Nada de palabras vacías que solo responden a estrategias de marketing sin sustancia.

Saldrá la próxima primavera, puedes apuntarte en esta lista para ser de las primeras personas en enterarte de la fecha de lanzamiento.

 

Espero que este post te haya servido para inspirarte y reflexionar sobre las entrañas de tu proyecto. Cuestionarnos por qué hacemos lo que hacemos y para quién, siempre es un buen punto de partida.

Te espero en los comentarios. 🙂

Pepa Cartini
hola@pepacartini.com

¡Hola, soy Pepa!Ayudo a emprendedores y empresas a hacer realidad sus ideas transmitiendo mensajes a través del copywriting gastronómico para desarrollar marcas que nutren proyectos, entornos y vidas.

Me encantaría leer un mensaje tuyo

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