¿Eres consciente de las palabras que te tragas?

Comer y beber sin más no está en nuestros genes. Todos los humanos han expresado (y expresamos) los vínculos que nos unen a la comida a través de historias. ¿Cómo nos afectan en nuestro día a día?, ¿de dónde salen? y, sobre todo, ¿cómo usarlas para comunicar experiencias gastronómicas?

 

 

¿Tú eres consciente de las palabras que te tragas

 

Mitología gastronómica: cuando comemos historias

No se conoce sociedad humana que no haya creado una mitología alrededor del alimento.

Me refiero a ese conjunto de relatos que da sentido al acto de comer convirtiéndolo en una experiencia que evoca infinitas emociones.

Pero no toda mitología tiene la misma naturaleza. Hoy quería hablarte de la mitología gastronómica personal y la mitología gastronómica social.


La mitología gastronómica personal: 

Es ese bufé de relatos propios que fabricamos para comprender, vivir y sentir nuestro vínculo con el alimento un nivel más íntimo. Los relatos pueden ser de todo tipo:

  • «Darnos un capricho» con un cachito de chocolate al terminar el día porque nos lo merecemos
  • Zampar helado/ pizza/ bollería/… como si no hubiera mañana porque estamos tristes.
  • Beber zumos verdes para ser (y parecer) la divinidad personificada.
  • Pedir que te pongan la caña de cerveza en copa porque tú eres una persona bien y eso de tomártela en vaso, como que no.

 

La mitología gastronómica social: 

Es el conjunto de relatos que fabrica y comparte una sociedad para comprender, sentir y vivir su vínculo con el alimento. Por ejemplo:

  • Comer cerdos, bien. Comer gatos, ¡sacrilegio!
  • En misa, la oblea es el «cuerpo de Cristo» y el vino es su sangre.
  • Hay que brindar mirándose a los ojos, que si no da mala suerte.
  • En Navidad, y solo en Navidad, se come turrón, roscón de Reyes, galletas de jengibre…

Si te fijas, la mitología social es mitología personal convertida en cultura.

Pero, ¿te has preguntado de dónde salen todos estos relatos que moldean nuestro comportamiento?

Las fuentes de la mitología gastronómica

La clave para entender el origen de una mitología gastronómica es tomar consciencia del efecto que produce en las personas como individuos y como sociedad.

Y es que una de las características de la mitología gastronómica es su capacidad para influir en nuestro pensamiento, emociones y comportamientos.

Como toda narración, un mito gastronómico tiene ganadores, perdedores, héroes, enemigos…

Si analizamos el mito en estos términos, podemos llegar a observar con claridad qué emociones y comportamientos provoca en las personas.

El «secreto» está en captar el «antes» y el «después». El secreto, como en toda historia, está en la transformación que experimenta una persona o una sociedad.

Quién cuenta la historia

Tradicionalmente, el mito gastronómico se inyecta en la sociedad desde una corporación, una marca o una institución religiosa. Estos personajes de la historia  jugadores (players) tienen una misión y visión clara de lo que desean conseguir. Así, configuran una historia que transporta sus valores con el fin de influir en el comportamiento de las personas.

Por ejemplo, existe la teoría de que el mito gastronómico «comer 12 uvas en Nochevieja da suerte», se estableció en 1909.

Unos viticultores alicantinos estaban hasta arriba de uvas, la cosecha había sido demasiado buena.

Para no perder los excedentes, introdujeron en la sociedad la creencia de que, si queremos tener buena suerte los próximos 12 meses, hay que comer 12 uvas para dar la bienvenida al año.

Dicho y hecho:

  • Los viticultores dieron salida a sus uvas.
  • En sus casas entró dinerito.
  • En la de las demás personas, toneladas de suerte y felicidad.

 

Desde el punto de vista narrativo, las uvas, envueltas en un ritual, transportan la promesa de un año próspero.

Somos una especie fascinante, ¿no te parece?

Cuando la historia la cuentas tú

Todas las personas creamos y transmitimos mitología gastronómica. La forma en la que lo hacemos es de lo más variada:

  • Pensando (y actuando en consecuencia) que no se deben comer carbohidratos después de las 6 de la tarde para no engordar.
  • Contando a un guiri que hay que comer 12 uvas para dar la bienvenida al año.
  • Confeccionando una narrativa para nuestra marca gastronómica, para un plato, un tipo de cocina, una Denominación de Origen…

 

Sea como sea, tomar consciencia de la mitología gastronómica que nos rodea nos ayuda a:

  • Decidir qué historias nos queremos tragar y cuáles no.
  • Vivir experiencias gastronómicas más enriquecedoras, emocionantes y divertidas.
  • Elegir qué valores, cultura y comportamientos vamos a promover a través de nuestros proyectos gastronómicos.

 


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Pepa Cartini
hola@pepacartini.com

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