5 consejos para escribir copywriting gastronómico

¿Quieres escribir un texto con técnicas de copywriting gastronómico pero te comen los nervios? Estos 5 consejos te ayudarán a dejar de vivirlo como un trago amargo para convertirlo en una experiencia bien melosa.

 

5 claves para escribir copywriting gastronómico

 

5 consejos para escribir copywriting gastronómico y hacer tus textos más apetecibles, relevantes y útiles

Más allá del uso de expresiones culinarias y dichos populares que recuerdan al comer, el copywriting gastronómico tiene 5 peculiaridades que te ayudarán a diseñar textos más útiles.

¿Que por qué hablo de utilidad en copywriting gastronómico? Muy sencillo: Cada texto debe cumplir, al menos 2 funciones que determinan si el copywriting es útil (o no):

  • Ayudar al negocio emisor a vender la idea, producto o servicio que se propone.
  • Ayudar al lector a entender, recordar y adquirir aquello que desea.

 

Para lograr esto en un contexto gastronómico existen 5 claves que puedes aplicar en todos los textos copy gastro que escribas. Son estas:

 

Entiende que las personas no comen por hambre (a menudo ni siquiera por apetito)

Donde se habla de copywriting gastronómico, las personas no comen por hambre. Y es bastante probable que tampoco por apetito.

Si vas a escribir un texto con técnicas de copywriting gastronómico, tu primera labor será entender por qué come la audiencia a la que te diriges o cuál es su rol respecto a la comida.

Algunas de las motivaciones gastronómicas son estas:

  • Comer para disfrutar: sucede en determinados restaurantes, tiendas de alimentación y contextos festivos. Por ejemplo, el clásico bar de tapas al que vas con amigos.
  • Comer para demostrar estátus: Relacionado con productos gourmet poco accesibles, restaurantes de renombre y contextos exclusivos de los que no puede partircipar todo el mundo. Un ejemplo son los restaurantes estrellados.
  • Comer para experimentar un sentimiento de pertenencia: Suele darse en contextos gastronómicos en los que la comida juega un papel cultural (recetas tradicionales o ceremonias festivas donde la comida tiene un papel simbólico, casi mítico, muy marcado). Por ejemplo, tiendas de alimentación kosher, halal o restaurantes de comida regional.
  • Comer para despertar una sensación de seguridad: muy relacionado con la tradición y los recuerdos de la infancia. Todo alimento, lugar o receta que nos recuerda a momentos pasados, despierta en nosotros una sensación de «lo conocido» que nos aporta seguridad y tranquilidad. Por ejemplo, restaurantes de comida tradicional en su sentido más amplio.

 

Investiga la norma que rige el alimento, producto o elaboración sobre la que escribes

¿Sabías que la cantidad de azúcar es una de las condiciones para llamar a una bebida de frutas «zumo» o «néctar»?, ¿o que desde 2019 el pan integral debe estar elaborado con harina 100% integral para llamarse así? Tampoco palabras como «ecológico», «artesanal» o «vino» pueden usarse a la ligera.

Poco a poco, las normativas que rigen las palabras permitidas para vender alimentación y gastronomía miran hacia el consumidor y velan también por sus intereses. Evitar la confusión es uno de los principales objetivos.

En este sentido, a menudo se señala al sector del marketing y la comunicación por revestir a los productos de palabras que lo convierten en algo que no es. Sin embargo, la publicidad solo emplea (normalmente) las palabras que las normas vigentes permiten.

Cambiemos las normas para evitar que las palabras puedan utilizarse para confundir en vez de para aclarar.

 

Lleva la ética nutricional por bandera

Y esto nos lleva al siguiente punto. Hay un tipo de razonamiento muy común en gastronomía. Es el siguiente: Si A es igual a B y B es igual a C, entonces A es igual a C:

Si una ensalada lleva aguacate y el aguacate es rico en potasio (que ayuda a prevenir la diabetes), la ensalada de aguacate previene la diabetes y puede venderse con copys como «¿Quieres prevenir la diabetes? Come esta ensalada».

Por eso, mientras que un copy generalista llevará los beneficios de un producto hasta el infinito y más allá, desde el copywriting gastronómico debemos entender que la comida es también cuestión de salud.

Por eso, no siempre es buena idea persuadir a una audiencia a comer ciertos productos prometiendo:

  • pérdidas de peso estratosféricas
  • mejorar el rendimiento académico como si no hubiera mañana
  • quemar grasas por arte de magia
  • eliminar toxinas para una juventud eterna

 

Desde los años 60, algunas marcas gastronómicas posicionadas desde el arquetipo del mago han presentado los beneficios de sus productos con una «magia poco blanca».

Promesas como «comer para adelgazar»o «batidos que rejuvenecen» pueden afectar la salud de las personas.

«Magia», sí; pero de la buena.

 

Deléitate con los adjetivos

Si vienes del mundo del copy, seguro que has leído hasta la saciedad eso de «¡cuidado con los adjetivos!». Pero en copywriting gastronómico no juegan el papel del lobo, sino del cazador.

Es decir; no destrozan el texto; sino que lo ensalzan.

Así, los adjetivos son los grandes amigos del copywriter que desea describir aspectos de la comida como:

 

Los adjetivos ayudan a la audiencia a vivir una experiencia gastronómica en su mente, un primer bocado. Así, se incrementa el deseo de vivirla en la realidad. Es el efecto «yo-quiero-eso».

 

Construye inspiradora imágenes mentales gracias a las metáforas o las comparaciones

Especialmente efectivas para el mundo del vino, las metáforas y comparaciones ayudan a imaginar y sentir un alimento que jamás has probado antes.

Te pongo un ejemplo:

Si una persona no tiene formación teórica sobre el mundo del vino y jamás ha probado un vino blanco sobre lías, de poco le servirá que le describamos las lías como «precipitaciones naturales del vino» o que «aportan untuosidad y riqueza» al vino.

¿Qué te imaginas bajo estas palabras? Nada. Como mucho un mapa del tiempo en el que dan lluvia o una copa con el símbolo del dólar.

No sé tú, pero esas imágenes no me animan a probar el vino.

Sin embargo, si te cuento que probar ese vino es como trasladarte a un campo de trigo bañado por el sol al caer la tarde, la cosa cambia. Si además te digo que imagines que llevas una cesta de mimbre repleta de melocotones colgada del brazo en la que también hay un ramo de flores… quizás te ayude a imaginar a qué sabe ese vino.

Sabe a verano tardío, a sol dorado, a campo de trigo, a melocotones maduros (mejor que «fruta de hueso»).

¿Sientes la diferencia?

 

Bien, espero que estas 5 consejos te ayuden a inspirarte y crear textos deliciosos, relevantes y útiles sazonándolos con copywriting gastronómico.

Si tienes alguna duda, te espero en comentarios.

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Pepa Cartini
hola@pepacartini.com

¡Hola, soy Pepa!Creo narrativas y textos creativos para negocios y emprendedores gastronómicos que buscan diferenciarse y comunicar con personalidad en todo punto de encuentro entre su público y su marca.

2 Comentarios
  • raquel
    Posted at 08:57h, 18 mayo Responder

    Hola Pepa,

    Como siempre, me encanta leerte y aprender contigo. Vender algo del hecho gastronómico es vender experiencias y sensaciones, para ello, como indicas, hay que conocer al público y ver sus apetencias, mostrárselas de la mejor forma para que las entienda y les resulte apetecible.

    EL CopyWriting gastronómico es todo un arte, no es nada fácil crear un texto que te haga la boca agua tal y como si de una imagen se tratara.

    Un abrazo. Raquel

    • Pepa Cartini
      Posted at 05:16h, 19 mayo Responder

      Hola Raquel,

      Gracias por tus palabras. Ando leyendo un libro sobre copywriting en el mundo de hoy y argumenta justo lo que comentas: es un arte nada fácil porque implica combinar psicología, tendencias, cultura general, sociología y ventas.

      Si además lo aplicamos a la gastronomía (con todas sus peculiaridades), llega el inevitable momento en el que nos preguntamos «¿por qué comemos?». !Me parece un tema fascinante!

      ¡Un abrazo!

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